Un torbellino flamenco de puro entretenimiento, Sam Gooris no es solo un cantante; es una experiencia. Una montaña rusa sónica de schlager, pop y una buena dosis de himnos festivos de buen carácter, Gooris se ha labrado un espacio único en el panorama musical belga. Comenzando a principios de los 90, inicialmente como un ídolo adolescente, Gooris rápidamente se deshizo de cualquier pretensión de ser genial, adoptando un sonido que es descaradamente pegadizo e irresistiblemente divertido. Su gran avance llegó con éxitos como "Marijke" y "La La La", consolidando su lugar como un habitual en la escena musical flamenca. La música de Gooris no se trata de profundidad lírica o arreglos innovadores; se trata de generar alegría y encender pistas de baile, un talento que ejecuta con un entusiasmo contagioso. Ha colaborado con numerosos artistas de diversos géneros, mostrando su adaptabilidad y su voluntad de abrazar diferentes sonidos. Más allá de la música, Gooris se ha convertido en un rostro reconocible en la televisión, cimentando aún más su estatus como una personalidad querida. Continuando actuando en vivo y lanzando material nuevo, Gooris sigue siendo una fuerza vibrante, entregando precisamente lo que sus fans esperan: puro y simple entretenimiento.