
Salif Keita, la "Voz de Oro de África", no es solo un cantante; es una fuerza desafiante, su voz penetrante cortando los prejuicios sociales y las fronteras musicales. Nacido albino en Djoliba, Malí, una comunidad donde tal condición conllevaba estigma, Keita transformó la adversidad en arte. Su sonido es una potente mezcla de música griot tradicional maliense, afro-pop contagioso y toques de jazz y funk, creando un tapiz sonoro único que cautiva al público de todo el mundo. La trayectoria profesional de Keita comenzó con el Rail Band de Bamako en la década de 1970, seguido por Les Ambassadeurs, donde su voz se convirtió en sinónimo de su sonido característico. Su carrera en solitario despegó en París en la década de 1980, con álbumes como "Soro" que alcanzaron el reconocimiento internacional y lo establecieron como un ícono mundial de la música. Más allá de su destreza musical, Keita es un embajador cultural, desafiando las percepciones sobre el albinismo y abogando por la igualdad de derechos. Su contribución a la música es innegable, marcada por numerosos premios y colaboraciones con artistas como Carlos Santana y Joe Zawinul. Incluso ahora, Keita permanece activo, constantemente de gira y lanzando música, demostrando que su voz de oro continúa resonando con poder y pasión, un testimonio de su perdurable legado.




