Peet no solo rapea; narra el alma de Bruselas, un verso crudo a la vez. El MC belga, un elemento fijo en la escena local durante años, mezcla la energía cruda del boom-bap clásico con una sensibilidad claramente europea. Su sonido es un tapiz tejido con influencias de gigantes del hip-hop francés como IAM y NTM, pero arraigado en las realidades de la vida en la capital belga. La carrera de Peet ha sido de lenta progresión, construyendo una base de fans leales a través de implacables presentaciones en vivo y lanzamientos independientes. Su avance llegó con proyectos como "Le Chat Noir" y colaboraciones con otros artistas belgas prominentes. Se ha convertido en una voz para los marginados, utilizando su plataforma para diseccionar las desigualdades sociales y pintar imágenes vívidas de la vida urbana. No tiene miedo de politizarse, abordando los problemas con inteligencia e ingenio. Sus trabajos recientes continúan viendo a Peet traspasando fronteras, experimentando con flujos más melódicos y un lirismo introspectivo, consolidando aún más su lugar como uno de los artistas de hip-hop más convincentes de Bélgica.