
Orgy no solo coqueteó con la frontera del rock digital; la dinamitó. Surgiendo de la fértil escena industrial de Los Ángeles a mediados de los 90, la banda, liderada por el vocalista Jay Gordon, fusionó las guitarras crujientes y los ritmos mecanizados de actos como Nine Inch Nails con el brillo y la sensibilidad pop de iconos de la New Wave como Duran Duran. Su álbum debut de 1998, *Candyass*, se convirtió en un fenómeno de ventas de platino, impulsado por los seductores ganchos de sintetizador y la voz jadeante de Gordon en canciones como "Blue Monday" (una versión de New Order) y "Stitches". El sonido de Orgy se convirtió en la piedra angular de la era del nu-metal, incluso cuando posiblemente trascendieron las limitaciones del género con su enfoque en la atmósfera y la melodía. Los álbumes posteriores, *Vapor Transmission* y *Punk Statik Paranoia*, experimentaron aún más con la electrónica y elementos de rock alternativo, demostrando un compromiso con la evolución sónica, incluso cuando los cambios de personal plagaron al grupo. A pesar de la turbulencia, el impacto inicial de Orgy sigue siendo innegable, influyendo en una generación de bandas que buscaban fusionar lo orgánico con lo sintético. Gordon continúa girando y grabando bajo el nombre de Orgy, manteniendo viva la mezcla característica de oscuridad y glamour de la banda para una base de fans dedicada.