Liv del Estal no se limita a cantar; construye un puente sonoro entre la introspección íntima y la electrónica expansiva, creando un sonido a la vez profundamente personal y universalmente resonante. Esta artista afincada en Barcelona entrelaza los hilos del pop onírico, la electrónica downtempo y un toque de R&B, creando un tapiz sonoro tan intrincado como sus exploraciones líricas del amor, la pérdida y el autodescubrimiento. El viaje de Del Estal comenzó con lanzamientos online, atrayendo rápidamente a un público devoto atraído por su voz etérea y su composición emocionalmente cruda. Imaginen una versión más melancólica y minimalista de artistas como James Blake o FKA twigs. Su avance llegó con singles que mostraron su habilidad para mezclar texturas electrónicas con vulnerabilidad orgánica, solidificando su posición como una fuerza emergente en la floreciente escena musical independiente española. El arte de Del Estal reside en su capacidad para hacer que lo digital se sienta profundamente humano, traduciendo emociones complejas en paisajes sonoros que perduran mucho después de la última nota. El trabajo reciente la muestra expandiendo su paleta sonora, experimentando con ritmos más audaces y arreglos vocales más asertivos, lo que sugiere una trayectoria creativa lista para alcanzar cotas aún mayores.