
La Casa Azul, la creación caleidoscópica de Guille Milkyway, no es solo una banda; es un manifiesto de synth-pop utópico entregado en tecnicolor. Provenientes de Barcelona, han pasado dos décadas creando himnos meticulosamente elaborados, basándose en una paleta sonora que abarca el bubblegum pop, el sunshine pop y la energía infecciosa del Shibuya-kei. Imaginen a The Beach Boys filtrados a través de la banda sonora de un videojuego japonés, con una buena dosis de armonías al estilo ABBA. La meticulosa producción de Milkyway, donde cada blip de sintetizador y cada armonía vocal brillante tienen un propósito preciso, ha sido una constante a lo largo de su evolución. Momentos decisivos como "Galletas" y "La Revolución Sexual" cimentaron su estatus como ídolos del indie-pop, impulsando su sonido característico a un público más amplio. Su música no rehúye abordar emociones complejas, envolviendo temas de amor, pérdida y comentario social en melodías irresistiblemente pegadizas. La negativa de La Casa Azul a comprometer su visión artística ha cultivado un público dedicado, influyendo en una generación de artistas indie hispanohablantes. Si bien Milkyway sigue siendo el núcleo creativo, las colaboraciones con otros músicos y artistas visuales han añadido profundidad a su vibrante universo. Actualmente, La Casa Azul continúa de gira y publicando música, consolidando aún más su lugar como proveedores de synth-pop sofisticado, emocionalmente resonante e implacablemente optimista.