
Imminence no es simplemente otra banda de metalcore escupiendo breakdowns y gritos. Originarios de Suecia, han pasado años elaborando meticulosamente un sonido tan cinematográfico como demoledor. Imaginen a Hans Zimmer componiendo para Architects: cuerdas altísimas luchando contra voces guturales, melodías limpias enfrentándose a riffs estremecedores. Sus primeras influencias, de gigantes suecos del death metal melódico como In Flames, son evidentes en su destreza técnica, pero Imminence trasciende los confines del género. Su álbum de 2019, *Turn the Light On*, marcó un punto de inflexión. Si bien su trabajo anterior mostró energía bruta, *Turn the Light On* reveló una nueva madurez, una voluntad de experimentar con la dinámica y la textura. "Paralyzed", con sus inquietantes melodías de violín y la participación de Johannes Eckerström (Avatar), se convirtió instantáneamente en un favorito de los fans, demostrando la capacidad de la banda para fusionar a la perfección la agresión y la vulnerabilidad. Las constantes giras de Imminence han creado una devota comunidad de fans. Cada espectáculo es una experiencia meticulosamente orquestada, completa con una iluminación dramática y una intensa presencia en el escenario. Sin embargo, es en el estudio donde realmente brillan, empujando constantemente los límites de su paleta sonora. Mientras se preparan para desatar su próximo capítulo, Imminence no solo está a punto de conquistar la escena del metal; la están redefiniendo, una nota cuidadosamente elaborada a la vez. Su uso magistral del violín, fusionado con la furia del metalcore, establece un nuevo estándar en la música extrema. ```