
Havok no solo está reviviendo el thrash; lo están inyectando con una potente dosis de angustia contemporánea y comentarios sociopolíticos, consolidando su posición como abanderados del metal moderno. Desde su inicio en Denver en 2004, Havok ha perfeccionado implacablemente su oficio, inspirándose fuertemente en la velocidad vertiginosa y la destreza técnica de los pioneros del thrash de la Bahía de San Francisco (Testament, Exodus y Slayer son antepasados claros), al tiempo que agrega una energía única y feroz, casi hardcore-punk. Su discografía, desde la energía bruta de "Burn" hasta la intrincada agresión de "V", muestra una evolución marcada por una composición de canciones cada vez más compleja y púas líricas más afiladas dirigidas a la codicia corporativa y la injusticia social. Un gran avance se produjo con "Time Is Up", cimentando su estatus con riffs abrasadores y una agenda de giras implacable. Más allá de la música, la postura abierta de Havok sobre cuestiones políticas y ambientales resuena en una generación hambrienta de algo más que violencia sónica. Han compartido escenarios con titanes como Megadeth y Sepultura, demostrando su temple en la jerarquía del thrash. Con un compromiso de superar los límites del thrash metal sin dejar de ser fieles a su espíritu rebelde, Havok continúa ofreciendo un sonido furioso y vital que exige atención. Sus últimos sencillos apuntan hacia un futuro aún más ambicioso y audaz para la banda.