
Blink-182, para bien o para mal, definió el sonido y la actitud del pop-punk de principios de los 2000. Más allá del humor pueril y los coros pegadizos, el trío capturó las ansiedades y aspiraciones de la juventud suburbana con una potente mezcla de energía contagiosa y letras sorprendentemente perspicaces. Su ADN musical se nutre del blitzkrieg pop de los Ramones, el hardcore melódico de los Descendents y la irreverencia de bandas como NOFX, forjando un estilo caracterizado por la batería frenética de Travis Barker, la voz nasal y las composiciones entrañables de Mark Hoppus, y la entrega distintiva, a menudo anhelante, de Tom DeLonge. Desde sus humildes comienzos en San Diego, blink-182 ascendió constantemente en la escena del Warped Tour, culminando en el éxito triple platino *Enema of the State* (1999), un álbum que generó una serie de éxitos ineludibles. Los esfuerzos posteriores, como *Take Off Your Pants and Jacket* y el homónimo *blink-182*, los vieron experimentar con temas más oscuros y arreglos más maduros, demostrando su longevidad artística. A pesar de los cambios de formación y los periodos de hiato, blink-182 sigue siendo una fuerza relevante en el panorama alternativo. Su influencia se puede escuchar en innumerables actos de pop-punk contemporáneos, y sus conciertos siguen atrayendo a multitudes masivas, un testimonio de su atractivo perdurable y el poder nostálgico de su música. Las reuniones recientes, incluido el regreso de Tom DeLonge, han alimentado un renovado interés en la banda, demostrando que incluso después de todos estos años, el mundo todavía quiere más blink-182.