Biohazard: Directamente desde la jungla de asfalto de Brooklyn, un cóctel molotov sónico forjado en el fuego del hardcore y la garra del hip-hop. Más que una simple banda, Biohazard fue un punto de inflexión cultural, una intersección de cuatro caminos entre la rebelión punk, la agresión metal y la poesía callejera del rap. Su sonido, una fusión brutal de influencias hardcore punk, heavy metal y hip-hop – un modelo sónico adoptado más tarde por innumerables grupos – resonó con una juventud desencantada que buscaba catarsis a principios de los 90. "Urban Discipline", su avance de 1992 con Roadrunner Records, sigue siendo un hito, con sus letras de confrontación y sus riffs estremecedores como banda sonora de las ansiedades de una generación. Biohazard no solo tocaba música; encendían los mosh pits. Temas como "Punishment" y "Hold My Own" se convirtieron en himnos de desafío, impulsados por la energía cruda de Billy Graziadei, Danny Schuler, Evan Seinfeld y Bobby Hambel. Las colaboraciones con Onyx (banda sonora de "Judgment Night") consolidaron aún más su atractivo intergeneracional. Les siguieron cambios de formación y exploraciones estilísticas, pero la ética básica de la honestidad cruda y la intensidad inquebrantable permaneció. Actualmente, Biohazard, con su formación clásica reunida, está activamente de gira y reavivando su llama sónica, demostrando que su sonido sigue siendo tan relevante y potente como lo era hace décadas. Siguen siendo una fuerza vital, recordando a todos que el sonido de la calle nunca se desvanece del todo.