Alice Cooper: solo el nombre evoca imágenes de caos teatral, guillotinas y una buena dosis de rock 'n' roll macabro. Nacido Vincent Furnier, Cooper transformó el panorama del arte performático, mezclando la aspereza del hard rock con el horror vodevilesco. Su música, un potente cóctel de crudeza de garage rock, arrogancia glam rock y energía proto-punk, debe tanto a la sensibilidad teatral de los primeros pioneros del shock rock como al poder bruto de bandas como The Stooges. El gran avance de Cooper llegó con "School's Out" en 1972, un himno a la rebelión adolescente que consolidó su estatus como un icono contracultural. Pero fueron los espectáculos escénicos meticulosamente elaborados, con elaborados decorados y actos impactantes y violentos, los que realmente lo distinguieron. Él solo elevó el concierto de rock a una experiencia teatral completa. Más allá del espectáculo, la influencia de Cooper se extiende a innumerables artistas que lo siguieron, desde Marilyn Manson hasta Rob Zombie. Miembro del Salón de la Fama del Rock and Roll, continúa de gira sin descanso, demostrando que ni siquiera la guillotina puede detener a un verdadero showman. Su trabajo reciente mantiene la mezcla de hard rock y horror, demostrando constantemente que Alice Cooper es más que una leyenda; es un monstruo de rock vivo y que respira.